Papaya de Priscilla Kellen da sus primeros frutos para la animación brasileña
La directora cuenta los detalles de la película que marca un hito para la animación brasileña.
20 de febrero de 2026Por Staff
La animación brasileña continúa su franco camino ascendente y de vuelta a lo más alto. Su nuevo caso de éxito llega con Papaya, que, dirigido por Priscilla Kellen, ha pasado a la historia como el primer largometraje animado del país en ser seleccionado por la Berlinale, donde además celebró su estreno internacional.
Buena parte de su encanto radica en su premisa, presuntamente sencilla, pero dotada de una gran potencia narrativa e impacto simbólico. Cuenta la historia de una semilla de papaya que abandona su fruto para descubrir el mundo que la rodea. Pero esto no es una simple coming-of-age, pues su salto al mundo real se torna abrumador, incluso inquietante ante el estado del mundo.
Esta historia, cargada de fuertes mensajes sociales y medioambientales, en combinación con su estética amigable, remite de lleno a clásicos modernos de la animación brasileña como O Menino e o Mundo y Perlimps, de Alê Abreu. Algo que no es del todo sorpresivo si consideramos que la realizadora fue asistente de dirección del primero de estos títulos y que el propio Abreu funge como productor de esta nueva obra.

La directora explicó recientemente que su inspiración para esta película “surgió durante el embarazo y tomó forma después del nacimiento de mi hijo, a medida que el bebé crecía y descubría el mundo. Me encantó poder seguir tan de cerca todo este proceso de desarrollo humano, en un intercambio simbiótico, y al mismo tiempo ver el impacto y los reflejos de dar la bienvenida a esta nueva vida en mi propia vida”. [vía]
Compartió también que “me convertí en madre a los 36 años; hasta entonces había sido una mujer muy libre e independiente, y de repente me encontré echando raíces para cuidar de una nueva vida. Sentía que estaba perdiendo la libertad y la autonomía que solía tener, mientras mis sueños y deseos más ingenuos seguían estimulando mi imaginación. Fue una especie de crisis existencial: me sentía como un árbol-madre y, al mismo tiempo, como una joven semilla”.

En cuanto a la naturaleza del filme, concretamente la dirección artística, “sentí que la historia pedía una actuación expresiva y, al mismo tiempo, una animación sencilla y minimalista que reflejara la dificultad de la protagonista para moverse en un entorno pesado y sus proporciones diminutas. Mi solicitud al estudio de animación Birdo fue que los movimientos tuvieran cierto peso e intensidad para parecer reales, sin las distorsiones exageradas típicas de la animación 2D convencional. Por lo tanto, el equipo de animación necesitaba combinar esta cualidad dramática con los principios de la animación cut-out, ya que esto también se alineaba con las formas abstractas de los escenarios, ayudando a los espectadores a sumergirse en el universo de Papaya”.
La estética también fue clave para plasmar la esencia latina de la obra. Priscilla Kellen explica que “busqué representaciones de la fruta y del árbol en todos los lugares que pude. Investigué pinturas, ilustraciones y bordados. En todas las culturas existe una tradición de contar historias a través del encaje, el bordado y la combinación de distintos tejidos. Esto es especialmente cierto en la cultura latina”. Aunque contempló técnicas como el collage y el stop motion, al final se decantó por “un arte abstracto centrado en América Latina, que habla directamente de la simplicidad de la composición de la naturaleza” [vía].
Papa
Y para terminar, Alê Abreu, un máximo referente de la animación iberoamericana contemporánea, y a quien la cineasta describe como “inmensamente respetuoso con el hecho de que esta era mi creación, a pesar de sus décadas de experiencia. Aportó contribuciones increíblemente valiosas durante todo el proceso y también me ayudó a entender la película desde una perspectiva de mercado. Fue un intercambio muy generoso, y me encanta y aprendo muchísimo al trabajar con él”.
La semilla de Papaya ya ha dado sus primeros pasos y, con ello, empieza a germinar sus primeros éxitos. Un recorrido que promete dar grandes satisfacciones a la animación brasileña e iberoamericana en general. El viaje apenas empieza y entre las próximas escalas confirmadas figuran Lanterna Mágica y Anima.