Animalusa y el auge de la animación portuguesa como referente internacional
Tres ediciones han bastado para que Animalusa se afiance como epicentro del talento portugués: un punto de encuentro entre creatividad, industria y audiencias internacionales.
15 de enero de 2026Por Luis Miguel Cruz
El centenario de la animación portuguesa, celebrado en 2023, marcó un hito dentro de la industria lusa. Los festivales nacionales organizaron programas especiales en torno al suceso, mientras que Annecy concedió a Portugal su máximo honor al nombrarlo país de honor de su edición 2024. Todo esto, en un marco dominado por el entusiasmo ante el éxito de títulos que cosecharon logros sin precedentes.
Animalusa nació en este mismo contexto con un objetivo muy particular: llevar la animación portuguesa más allá de sus fronteras, bajo la premisa de que la ruta hacia lo más alto invariablemente pasa por la internacionalización. El esfuerzo comenzó en España por la cercanía entre ambos países y, muy concretamente, en Barcelona por ser la sede de Studio Kimchi, productor inicial del encuentro.
La primera edición fue un éxito. En apenas tres días, la Muestra permitió disfrutar de 35 cortometrajes segmentados en cinco sesiones temáticas que dejaron ver la riqueza de la animación lusa, con obras que iban de la inocencia infantil a los horrores de la dictadura y la revolución, sin olvidarnos de algunos de los títulos más representativos en cien años de historia. La comunión con el público aumentó todavía más con las masterclasses, que fomentaban una mayor inmersión en los procesos de producción.
Las bases de un gran evento estaban sentadas y, aun así, nadie nos preparó para los logros que estaban por venir.
Animalusa cruza fronteras
No hay fórmula que garantice la solidez de un evento cinematográfico, pero la organización de Animalusa parece haber alcanzado la meta en tiempo récord gracias a su estupenda estructura y la atinada delineación de sus objetivos. La renovada supervisión de O Covil, compuesto por Alexandra Allen, Bruno Caetano, Bruno Simões, Inês Peres Mesquita y Laura Conde, y responsable de Olharapo Filmes, concluyó que para llegar alto hay que apostar alto. Fue así como se dio un paso decisivo que consistió en llevar la Muestra de Cine de Animación Portugués a San Francisco para una proyección calificadora al Oscar.
“Fue una idea loca, pero tenemos la esperanza de que traerá cosas buenas”, asegura el colectivo portugués. “El circuito de festivales a veces es ingrato. Puedes tener una película hermosa que gana muchísimos premios, pero no consigue una sola clasificación para el Oscar”.

La oportunidad de conceder plazas rumbo al premio cinematográfico más popular del mundo podría ser avasallante, pero los responsables del encuentro abrazaron la decisión con una planeación estratégica que inició con una invitación a todos los estudios y casas productoras portuguesas para enviar sus cortos animados estrenados en los dos últimos años, mientras que la selección corrió a cargo de un comité externo que determinó los títulos acreedores al boleto por la vía de la exhibición en territorios calificadores. “Todos estaban muy entusiasmados con la idea”, aseguran desde el colectivo.
Aunque los primeros títulos no llegaron a la shortlist, la organización está convencida de que “si alguna avanza de vez en cuando es una victoria. Al final, esto permitirá arrojar luz sobre producciones que son hermosas, pero que quizás no tuvieron tanta promoción y presencia en los medios como deberían”.
Tras esta primera aventura estadounidense celebrada en 2026, Animalusa regresa a su primera casa para una tercera edición marcada por la madurez y que luce decisiva para los objetivos de un encuentro que no deja de crecer, pero tampoco de soñar.
Talento portugués en pleno despliegue
Animalusa 2026 parte con la firme intención de demostrar al mundo las enormes virtudes de la animación portuguesa. Como ya es una costumbre, el objetivo se asienta sobre una compleja programación que incluye proyecciones, masterclasses y talleres, y que en esta ocasión se complementa con eventos de industria abiertos al público en general.
El listado de cortometrajes de este año ha sido segmentado en tres bloques temáticos: Animación en femenino está integrado por obras contemporáneas dirigidas por mujeres altamente talentosas, lo que incluye ganadoras del Cristal de Annecy y del Prémio Nacional da Animação; Portugal fantástico invita a mirar más allá del realismo para centrarse en géneros como el terror y la ciencia ficción; Cortitos para pequeñitos, pensado para los niños y no tan niños, se afianza como uno de los segmentos más populares dentro del evento.

La Muestra también hará una inmersión en el recorrido de Cola Animation, que en 2025 conmemoró su décimo aniversario. El colectivo luso es responsable de títulos como Telsche, The Hunt y O Peculiar Crime do Estranho Sr. Jacinto. Mención especial para Ice Merchants, primera producción portuguesa en ser nominada al Oscar.
También se ofrecerá un acercamiento a la obra de Rodrigo Goulão de Sousa, cuya fusión de espeluznantes narrativas e inquietantes estéticas lo ha convertido en un referente del fantástico animado contemporáneo. Así se aprecia en su proyecto viral Playground, así como en su serie Uncanny Alley para Adult Swim.
Finalmente, se celebrarán dos encuentros muy animados en colaboración con A Casa Portuguesa: Animartes, que reúne a profesionales y entusiastas de la animación, ilustración, diseño y videojuegos en un espacio informal para conectar, conversar y compartir ideas; y SketchBomb, en el que los asistentes se juntan para bocetar, compartir temas, mostrar su trabajo y disfrutar de un ambiente creativo, colaborativo y relajado que impulsa nuevas ideas y amistades.
Impulsando un siglo de animación portuguesa
La animación portuguesa ha aprovechado el siglo XXI para dar el mayor salto de calidad en toda su historia, con una industria floreciente que ha convertido al cortometraje en su mayor fortaleza. Sin embargo, todavía queda mucho por hacer para alcanzar la consolidación que le permita afianzarse como la potencia animada que puede ser, siendo Animalusa fundamental para alcanzar el objetivo por la visibilidad que ofrece, y más importante aún, por la que aspira a ofrecer a mediano plazo.
El equipo de O Covil deja claro que “exhibimos obras que no pueden ser vistas con facilidad”, pero exalta que en el fondo, la Muestra “siempre ha tratado sobre la creación de puentes”. Estos van de la animación al público general, pero también pueden establecerse con las audiencias de distintos países, que cada vez abrazan con más fuerza a la animación como una expresión artística de carácter global.

De momento, estos vínculos han unido a Portugal con Barcelona y San Francisco, pero los organizadores no descartan la incorporación de nuevas sedes que abran cada vez más puertas para una animación lusa en estado de gracia. Tampoco se debe desechar la posibilidad de alianzas con festivales, escuelas de animación y entidades culturales nacionales e internacionales.
Tres ediciones han bastado para que Animalusa se afiance como epicentro del talento portugués, un punto de encuentro entre creatividad, industria y audiencias internacionales, y un vehículo que lleva la animación portuguesa a donde nunca antes había llegado.