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Críticas

El camino de Xico

Un nuevo y muy importante esfuerzo de Ánima por afianzar una identidad propia en la industria animada.

1 de septiembre de 2021
Por Luis Miguel Cruz
El camino de Xico
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La historia de la animación sugiere que muchos de los estudios más sobresalientes a través de los tiempos son aquellos capaces de encontrar una identidad propia y trasladarla al grueso de su filmografía. Sucedió en los albores de la industria con Disney y Warner, décadas después con Pixar y DreamWorks, y sin distinción de territorios como demuestran Ghibli y Cartoon Saloon. La tendencia no ha pasado desapercibida en Iberoamérica, siendo Ánima Estudios uno de sus practicantes más recurrentes en la región y con El camino de Xico como una nueva muestra de ello.

La película nos introduce en un pequeño pueblo cuya tranquilidad se ve usurpada con la llegada de una corporación ansiosa por explotar una montaña aledaña. El gobierno local y una buena parte de los habitantes ven con buenos ojos la idea ante las presuntas ganancias que esto les dejará, no así una tercia de ancianos que temen por las consecuencias de la usurpación del territorio. Las preocupaciones de estos últimos serán el detonante para que la pequeña Copi, acompañada de su perro xoloitzcuintle Xico y de su amigo Gus, parta en busca de un enigmático mensajero que le revele la clave para salvar la región y con un poco de suerte, la verdad tras su propio pasado.

Basta con ver los primeros cuadros de El camino de Xico para saber que ésta es realizada por Ánima: por su diseño de producción y de personajes, pero sobre todo por su trama sustentada de lleno en la mexicanidad. Una tendencia recurrente del estudio y palpable en títulos previos como AAA Sin límite en el tiempo (2010) o la franquicia Las leyendas, y que en este caso se manifiesta en la arquitectura del pueblo, la vestimenta de sus habitantes, los animales fantásticos que se cruzan en el camino de la tercia estelar y en diversos aspectos del perro titular que van de la propia raza a su misticismo. Esto último además con una marcada variación en la estética visual con la que se remite a las culturas mesoamericanas y que inmediatamente brilla como uno de los puntos más altos del filme.

Una construcción que figura entre las mayores fortalezas de la película por la manera en que ayuda a conocer un poco más del país norteamericano. Fórmula que, no está de más decirlo, ha sido usada hasta el cansancio y con enorme éxito por un titán como Ghibli.

Otro de los puntos fuertes de la cinta recae en su elenco de voz, que incluye nombres como Verónica Castro, Enrique Guzmán, Victor Trujillo, Marco Antonio Solís, Lila Downs, Elena Poniatowska, Jay de la Cueva y el hijo del Santo, por nombrar algunos. Pero si hay alguien cuyo trabajo sobresale es sin duda el de Álex Lora, cuyo Tlacuache termina por robarse cada una de las secuencias en las que participa con sus alocadas ocurrencias. La inexperiencia del cantante de El Tri es evidente por momentos, pero ésta pasa a segundo término con la jovialidad que imprime a su personaje y que invariablemente se torna contagiosa.

El camino de Xico tiene muchas cualidades, pero también puntos débiles importantes, muchos de los cuales provienen directamente de la tercia estelar. El personaje de Gus es un mero sidekick que poco aporta a las acciones; más grave es el caso de Copi y Xico que se sienten demasiado planos aun cuando ambos fueron concebidos con trasfondo. Si ninguno trasciende es por el tibio trabajo de Verónica Alva y Pablo Gama Iturrarán en las voces, pero sobre todo por una mala construcción desde el guion que nunca define quién carga con el protagonismo. La atención inicial se centra en la niña, pero en un punto del segundo acto voltea al cánido que cobra peso excesivo de una manera poco orgánica.

A esto sumemos que, si bien la película cuenta con mensajes ecologistas y anticapitalistas importantes, su tratamiento es tan básico que se torna demasiado infantil. Caso similar al de la técnica que remite directamente a títulos como El Chavo animado (2006) y El Chapulín Colorado (2015), lo que puede atribuirse a que el director Eric Cabello estuvo al frente de ambas series. Situaciones que resultan en un sesgo importante para las audiencias adultas cada vez más acostumbradas a disfrutar historias animadas creadas para toda la familia sin distinción de edades.

El camino de Xico no es el punto más alto de la animación mexicana, pero sí que es otro paso importante de Ánima Estudios en sus esfuerzos por afianzar su identidad para la construcción de una filmografía cada vez más sólida y sobre todo, de una industria iberoamericana cada vez más potente a nivel mundial.