Paula Boffo y Gervasio Canda: «Hay que contar historias que hablen a nuestras tierras»
Los directores de Luz Diabla reflexionan sobre los elementos que han convertido a Ojo Raro en uno de los mayores casos de éxito de la animación iberoamericana.
8 de junio de 2026Por Luis Miguel Cruz
“Los que se hacen los pillos con el diablo, la pagan”. La feroz advertencia lanzada en uno de los momentos más icónicos de Luz Diabla exige verse, a su vez, como una declaración de principios por parte de Ojo Raro. El estudio argentino integrado por Patricio Plaza, Paula Boffo y Gervasio Canda siempre ha sobresalido por su enfoque crítico, su visión autoral y su mirada puesta en los colectivos subrepresentados, pero también por su exploración social desde lo monstruoso, lo fantástico y lo profano.
Carne de Dios asentó estos pilares con su reversión simbólica de la conquista; Luz Diabla continuó la tendencia con un raver urbano que debe enfrentarse a una serie de fuerzas sobrenaturales que se esconden en la noche. El primero de estos trabajos fue clave para que el mundo concentrara su atención en el estudio; el segundo, con sus más de cien selecciones y sus múltiples premios cosechados en el camino, dio un paso decisivo hacia su consolidación. Un logro altamente simbólico por tratarse de una pieza dirigida por todos los miembros del tridente.

“Fue toda una experiencia”, comparte Paula Boffo. “Para lo difícil que es alinear tres cabezas, el experimento en muchos sentidos fue muy grato. Hubo momentos difíciles, de desacuerdo, y hubo que dialogar mucho. Pero como la idea la creamos los tres desde el principio, hay algo muy identitario donde también todos sabíamos de qué se estaba hablando. El corazón del proyecto era compartido y ese camino estaba ya un poco trazado, entonces no era tan difícil volver a alinearse. Y quién sabe, después hay cosas en las que seguimos en desacuerdo y eso es lo hermoso también”.
Tras el éxito de ambas piezas, los logros parecen destinados a seguir llegando con los distintos proyectos desarrollados de manera simultánea, cada uno de los cuales es encabezado por una de las tres cabezas de este auténtico cancerbero creativo.
Por un lado, Diarios negros de Patricio Plaza, documental híbrido que explora “la relación entre la animación y la memoria” a través de un revolucionario irlandés de principios del siglo XX enviado al Congo y la Amazonía para supervisar la extracción de caucho; Santa Sombra, largometraje con el que Paula Boffo adapta su novela gráfica homónima sobre una joven que entra en una espiral de venganza para exterminar a los abusadores de la región en la que habita; y El elegido, proyecto transmedia dirigido por Gervasio Canda en colaboración con Agustina Isidori, que cuestiona los absurdos de la sociedad contemporánea a través de un influencer que termina ascendiendo como líder de un culto adorador del aguacate.

A pesar de sus diferencias, todas las obras coinciden en su apropiación “desde el sur económico y cultural para desarrollar una mirada propia, en busca de narrativas novedosas y radicales”. Un tratamiento que describe con claridad la visión del estudio y que se ve reforzado por el compromiso de la tercia con la comunidad animada.
Así lo confirma Gervasio Canda al explicar que “mucha gente nos ha ayudado en nuestro camino y es algo natural en nosotros que tratemos de devolver un poco de esa experiencia. En las clases que damos siempre decimos a los chicos que hagan lo que sienten porque eso es lo único que permite manejar la frustración; también promovemos juntarse con gente que comparta su visión. Queremos motivar a que otros también encuentren su voz y a que otros estudios empiecen a hacer sus proyectos. Que esto genere para la animación un área segura en la que podamos contar las historias comprometidas sociopolítica y culturalmente que este mundo necesita”.
Radix conversó con Paula Boffo y Gervasio Canda, dos de los tres directores detrás de Luz Diabla, en el marco de los Premios Quirino 2026. La dupla compartió los procesos tras la producción del multilaureado cortometraje, al tiempo que profundizó en su poderosa simbología. Finalmente, reflexionó sobre las bases e inquietudes de Ojo Raro, estudio que ha protagonizado uno de los mayores casos de éxito de la animación iberoamericana contemporánea.