Radix

Noticias

Truxa Muxa cierra su tercera edición con un importante impulso a la animación y los videojuegos

El encuentro busca "un lugar donde los proyectos puedan crecer, pero también donde las personas puedan aprender a sostener sus carreras sin perder aquello que les llevó a crear".

21 de septiembre de 2026
Por Staff
Truxa Muxa cierra su tercera edición con un importante impulso a la animación y los videojuegos
Compartir

La comarca navarra de Malerreka ha vuelto a convertirse en punto de encuentro para una nueva generación de profesionales de la animación y el videojuego. Esto, luego de que Truxa Muxa, residencia e incubadora creativa impulsada por Bárbara Gragirena, cerrara exitosamente su tercera edición.

Tras dos primeras ediciones centradas en la creación de comunidad, la formación y la conexión entre creación contemporánea, patrimonio y territorio, Truxa Muxa 2026 ha profundizado en su dimensión de incubadora profesional, acompañando a siete proyectos en desarrollo —cuatro de animación y tres de videojuegos— mediante formación, mentorías y trabajo colectivo.

La edición de este año ha incorporado, además, una mirada especialmente centrada en las condiciones profesionales y personales que permiten sostener una carrera creativa a largo plazo. La programación ha abordado cuestiones que van desde la construcción de un universo artístico y el desarrollo de personajes hasta la financiación, los derechos de autor, la propiedad intelectual y la salud mental dentro de la industria.

Queremos que Truxa Muxa sea un lugar donde los proyectos puedan crecer, pero también donde las personas que están detrás de ellos puedan aprender a sostener sus carreras sin perder aquello que les llevó a crear en esta industria tan competitiva”, explica Bárbara Gragirena, directora de Truxa Muxa.

El encuentro también ha reunido este año a profesionales con experiencia en producciones internacionales y grandes estudios como Netflix, Disney, Cartoon Saloon e Ilusorium, pero con una mirada especialmente puesta en cómo la creación puede dialogar con el patrimonio, la cultura y la identidad de los territorios.

Entre ellos, Elisabeth Ito, creadora de City of Ghosts para Netflix, una serie que explora el patrimonio cultural de Los Ángeles; Pakoto Martínez, con experiencia en proyectos para Disney y Netflix; y Nerea Torrijos, ganadora del Goya por Akelarre y nominada posteriormente por Irati, 20.000 especies de abejas y Gaua. Sus trayectorias han servido como punto de partida para abordar cómo construir mundos y personajes con identidad, investigar desde la cultura y el patrimonio y convertir referencias locales en propuestas creativas capaces de viajar internacionalmente.

La residencia también ha mantenido su apuesta por el patrimonio, la naturaleza y la cultura local como fuentes de inspiración y conocimiento. La programación ha incorporado encuentros con agentes del territorio y actividades vinculadas a la cultura y el entorno de Malerreka, como los Joaldunak de Ituren y agentes de medio ambiente, así como con otros referentes locales como Estefanía Etxebeste, harrijasotzaile.

La residencia ha propuesto así un espacio de trabajo alejado de los grandes centros urbanos y de los ritmos habituales de la industria. Durante cuatro días, los participantes han convivido en Tresanea, Ituren, y las masterclasses se han celebrado en el Balneario Elgorriaga, rodeados de naturaleza y en contacto directo con el patrimonio y el tejido local de Malerreka. El entorno rural y el espacio de un festival se plantean no como un escenario aislado y consumible, sino como un espacio activo de creación, investigación y encuentro que hay que conocer y respetar.

“Truxa Muxa visibiliza y refuerza nuestro territorio y nos pone en valor. No tenemos que irnos fuera, hay que crear desde quienes somos, valorando nuestra riqueza”, señala Gragirena. “Queremos que Navarra forme parte también de ese imaginario colectivo y de sus corazones y dejar una semilla para nuevas creaciones”.

Con esta tercera edición, Truxa Muxa consolida su apuesta por unir animación, videojuegos, patrimonio, naturaleza y comunidad, situando a Malerreka como un espacio para experimentar otras formas de trabajar y relacionarse dentro de las industrias creativas.