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Guillermo del Toro triunfa en Annecy

El mexicano encabezó el showcase de Netflix con Pinocchio.

16 de junio de 2022
Por Staff
Guillermo del Toro triunfa en Annecy
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«La animación no es un p*to género. La animación es cine». Éstas fueron las palabras con las que Guillermo del Toro abrió su presentación de Pinocchio en Annecy 2022 y sobre todo, con las que se echó a la bolsa a una audiencia integrada por amantes de la animación que cada vez están más cansada de los prejuicios padecidos por este arte. Un malestar que se extiende por generaciones y que alcanzó un nuevo pico tras lo sucedido en el pasado Oscar. Una aseveración que en su momento fue realizada y viralizada por la cuenta de Twitter de The Mitchells vs the Machines y que parece destinada a convertirse en el nuevo grito de batalla de la comunidad. La animación es cine.

Y no sólo eso, sino que es un cine que en buenas manos puede resultar exquisito. Manos como las de Guillermo del Toro, uno de los grandes directores de todos los tiempos y quien, si bien ha manifestado una enorme pasión animada desde los inicios de su carrera, apenas se dispone a estrenar su primer largometraje de este tipo, hecho además en la técnica de stop motion por la que siempre ha sentido tanto aprecio.

El público lo sabe y por eso los asistentes al festival francés no pudieron sino rendirse ante los ocho minutos mostrados. Estos exhibieron la creación, o mejor dicho el nacimiento, de un niño de madera con un alma prestada y cuyos primeros pasos emulan el retorcido andar de un insecto para dejar claro que estamos ante una adaptación más escalofriante que las vistas anteriormente. Este Pinocchio es más que una marioneta, es el nuevo monstruo en la filmografía del mexicano. La criatura no estaría completa sin su creador, en este caso Ghepetto, quien no fue concebido como un tierno viejecillo de mejillas rozadas, sino como un hombre maduro, de mirada intimidante y profundamente roja. Del Toro ya lo había dicho hasta el cansancio: será una versión muy diferente y sobre todo, muy suya.

No es para menos. Escrito por Carlo Collodi en 1883, las lecciones de Pinocchio han sido abrazadas por incontables personas de todo el mundo. Guillermo del Toro es una de ellas, lo que queda claro cuando asegura que estamos ante “una película muy personal. Hay dos historias que guardan una gran relación conmigo y con mi padre. Frankenstein Pinocchio. Y ambas hablan de la importancia de la desobediencia, de lo frágil que es la vida y de cómo la muerte nos hace humanos”.

Para concretar su visión, el realizador debió llevar la técnica hasta sus límites. «[Nuestro objetivo era] impulsar la actuación. Animar el silencio y los gestos innecesarios. Dijimos, hagamos que los personajes cometan errores. Hagamos en cuatro gestos lo que otros harían en uno. Démosles picazón y dolores de cabeza [y hagamos que este mundo se sienta habitado]».

Uno, no está de más decirlo, inquietante. No sólo por su construcción del fantástico, sino por el contexto en el que se desarrollan las acciones. Una Italia sumida en el régimen de Benito Mussolini y que parece cerrar la primera gran trilogía temática del realizador: la de los niños que se ven obligados a crecer en regímenes fascistas. Este Pinocchio es, en otras palabras, hermano menor de Santi y Ofelia, los atormentados chicos El espinazo del diablo (2001) y El laberinto del fauno (2006), otras historias que mezclaron elementos del cuento, el terror y el fantástico. Pero al mismo tiempo es un proyecto único que difícilmente puede ser agrupado con los trabajos previos del cineasta. Así lo sugiere él mismo cuando explica que “cada uno tiene una historia que contar, es un pionero. Cada uno tiene una meta. Y Pinocchio es la mía, una de las historias más importantes de mi vida a la que quiero dar la vuelta”. Misión cumplida, o al menos esas son las sensaciones que quedan tras Annecy.

A lo largo de la historia, han sido muchos los directores especializados en acción real que han decidido incursionar en la animación, pero sólo unos pocos los que han dejado huella. Guillermo del Toro parece destinado a ser uno de ellos. Ya lo confirmaremos en diciembre 2022 con el estreno de Pinocchio en Netflix.