CAGE: El corto que desnuda el terror y el autoritarismo de la era Trump
El corto dirigido por Nikita Kibirev confirma que la animación es un arte capaz de señalar la violenta realidad que muchos enfrentan cada día.
26 de enero de 2026Por Staff
¿Cuánto tarda un suceso en ser adecuadamente asimilado como para manifestarse en las artes? La pregunta ha aquejado a los académicos por generaciones, no así a los artistas, quienes simplemente recurren a sus respectivas disciplinas para manifestar sus ideas, sensaciones e inquietudes. Así lo demuestra el cineasta Nikita Kibirev con su cortometraje CAGE.
En apenas un minuto, el cineasta ruso nacido en Estados Unidos presenta una pieza tan poderosa como inquietante, tanto por sus imágenes como por la cruenta realidad que plasma. La obra en cuestión retrata con destreza el miedo de una comunidad migrante rodeada por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de los Estados Unidos, mejor conocido por todos como ICE. Más inquietante aún es que esta maquinaria es liderada por un águila, símbolo de la unión americana, cuya majestuosa cabeza ha sido reemplazada por una inquietante visión de Donald Trump.
El simbolismo no termina aquí, ya que la historia también muestra al mandatario arrojando una pelota de baseball cubierta de insectos. Una secuencia inquietante que aprovecha el deporte más importante del país —y que tiende a ser señalado por su pureza—, convertido en un horrible reflejo de una nación que parece pudrirse ante nuestros ojos.
“CAGE es un cortometraje animado de un minuto que presenta el autoritarismo como una entidad oscura invocada mediante un ritual, con inmigrantes convertidos en chivos expiatorios, ofrecidos como sacrificio que desencadena el proceso”, puede leerse en la descripción del video.
“Como inmigrante ruso nacido en Estados Unidos, creé esta pieza para procesar el terror surrealista de ver al país hundirse aún más en el autoritarismo durante el segundo mandato de Trump”.
La pieza fue hecha en su totalidad por Nikita Kibirev, quien confirma que “escribí, dirigí, diseñé, animé y compuse todo por mi cuenta”. Una clara muestra de las inquietudes del realizador.
No es la primera vez que la animación alza la voz contra Donald Trump. Quizá la crítica más popular realizada hasta ahora sea la vista en South Park, concretamente en el episodio titulado Sermon on the ’Mount, que aprovechó para mofarse del presidente de los Estados Unidos de todas las maneras imaginables. Nos queda claro que tampoco será la última.
Ante los horrores que se ciernen sobre Estados Unidos, la animación emerge como un arte capaz de señalar, sin filtros, una violenta realidad que muchos enfrentan cada día.