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Cortometrajes

Crítica: Carlos Montaña

Lo hecho por el cortometraje sugiere que podríamos estar ante una de las voces más potentes de una nueva generación de cineastas animados.

6 de diciembre de 2022
Por Luis Miguel Cruz
Crítica: Carlos Montaña
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Todos somos Carlos Montaña. Es lo primero que viene a la cabeza en cuanto termina el corto dirigido por Ita Romero. No por la persecución padecida por el personaje que da título a la historia, ni por la drástica decisión que debe tomar en sus esfuerzos por preservar la vida. Más bien porque su desafortunada posición obliga a pensar en el actual resurgimiento de ideologías cada vez más extremas y en los viejos demonios del autoritarismo. Un mensaje increíblemente poderoso cuyo valor aumenta todavía más al tratarse de un cortometraje estudiantil.

Para lograr el cometido, la cineasta nos introduce con un hombre cuya existencia aparentemente tranquila termina cuando debe escapar de la feroz búsqueda de un grupo militar. No sabemos nada de él ni de su pasado, lo que hace que las razones de la cacería sean inciertas. Una decisión narrativa arriesgada que pudo dejar un hueco en el guion, pero tan bien trabajada que es determinante para que una trama de corte intimista adquiera un carácter universal.

No es la única muestra de madurez de la realizadora, quien también sobresale en los apartados técnicos y simbólicos. Esto incluye decisiones inusuales como es el uso de la cámara subjetiva y la animación sin cámara. La primera, aunque poco común en el cine animado, es fácil de entender ya que busca la identificación de las audiencias con un personaje del que no se sabe realmente nada.

La segunda es todavía más anómala, pero es decisiva para que la trama adquiera una estética que deambula entre lo surreal y lo dantesco. Como las sombras de un mal sueño que cualquiera preferiría olvidar, pero que reúsan a irse del todo. Sensaciones que se ven favorecidas por una paleta de color en sepias que invariablemente apelan a la nostalgia, en ocasiones complementada por vivos en verde que hacen pensar en una sociedad en estado de putrefacción, pero también en azul que apelan a la pureza. El inicio de muchos juegos de contrastes que pueden apreciarse en diversos elementos.

Como la ausencia de diálogos, reemplazados de lleno por el sonido. Ita Romero es consciente de que las voces pidiendo razones o auxilio no sirven para reflejar un mundo que no pretende escuchar sino silenciar. En vez de eso, se decanta por manifestaciones sonoras que añaden desesperación a la imagen, como el de las pisadas precipitadas y los jadeos de quien huye a toda prisa; o el miedo psicológico surgido de un motor cuya llegada vaticina la captura seguida de un destino incierto. Pero también está el sonido de la esperanza en el viento y el trinar de las aves.

Los opuestos también se aprecian en el carácter simbólico, con los inquietantes hombres / monstruos que persiguen al personaje central y que representan la cara más oscura de la existencia humana. Su contraparte son todos aquellos individuos cuyo silencio es una muestra de complicidad con la víctima y de resistencia contra las autoridades que atentan contra la sociedad a la que deben proteger.

Estos choques alcanzan su punto climático hacia el desenlace, con la ironía de una civilización salvaje que conduce a la muerte y un estado natural cuyo abrazo representa la vida. Un cierre tan potente como agridulce con su perfecta mezcla de crudeza y alivio. Aunque esta última sensación sólo es relativa, pues es imposible ver el corto sin preguntarnos cuántos más padecieron este tipo de persecución y cuántos fueron silenciados en el proceso.

Carlos Montaña es un debut brillante para Ita Romero, cuyo talento y ojo crítico nos sugieren que podríamos estar ante una de las voces más potentes de una nueva generación de cineastas animados.

Ficha técnica

  • Título Carlos Montaña
  • Dirección Ita Romero
  • Año 2022
  • País Argentina
  • Técnica Animación sin cámara
  • Voces originales N/A
  • Disponible en N/A