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La animación mexicana gana terreno en la carrera al Ariel 2026

La Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas ha revelado los títulos inscritos en las distintas categorías de su máximo reconocimiento.

19 de mayo de 2026
Por Staff
La animación mexicana gana terreno en la carrera al Ariel 2026
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La relación entre el Ariel, máximo premio del cine mexicano, y la animación ha sido motivo de polémicas en los últimos años. Esto, por la baja afluencia de títulos en la categoría de Mejor película de animación, lo que ha resultado en nominaciones únicas e incluso ternas vacías en el transcurso de la década. Por esto mismo, el arte animado ha estado en la mira durante el periodo de inscripciones 2026.

Tras muchas expectativas, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) ha revelado las obras elegibles rumbo a su próxima edición. Un anuncio que invita a soñar con el desarrollo de la industria del país norteamericano, por los números que apuntan a una modesta mejora en comparación con el año pasado, pero sobre todo por el alto nivel de calidad ante dos propuestas tan ricas como históricas.

El listado en cuestión está integrado por dos filmes. El primero es La gran historia de la filosofía occidental, película de corte experimental que quedó marcada como la última obra de Aria Covamonas, fallecida en julio de 2025. El segundo es Soy Frankelda, que, dirigida por Arturo y Roy Ambriz, se alzó como el primer largometraje stop motion del cine mexicano y cuyo fenómeno por salas nacionales apunta a extenderse por el mundo tras la adquisición de los derechos de distribución global por parte de Netflix.

Ambas producciones pueden presumir un amplio recorrido por algunos de los festivales más importantes del mundo, además de múltiples reconocimientos. Más allá de las estatuillas, sus viajes hasta el Ariel son un indicador del fortalecimiento de la animación mexicana, cuya producción de largometrajes va en aumento, tal como confirman los recientes estrenos de filmes como La familia del barrio: La maldición del quinto partido, Bem y yo y Mi amigo el sol, sin olvidarnos de las próximas aperturas de La venganza del Charro Negro, El lenguaje de los pájaros y La marca del jaguar, por nombrar algunas. Una industria, en esencia, que se potencia ante el talento local y el creciente interés de un público cada vez más ávido de animación.

La tendencia es aún más positiva en el terreno del cortometraje animado, compuesto por piezas que han pasado por algunos de los festivales más importantes de México y el mundo. Tal es el caso de Una parvada de estruendo, que dirigida por Mariana Mendívil, obtuvo su boleto calificador al Oscar tras su victoria en Morelia. El listado también deja ver la estupenda actualidad del formato, lo que a su vez invita a soñar con un futuro prometedor, recordando que algunos de los títulos son obras de escuela. Tal es el caso de Azulesepia, Teatro secreto y Wing Shop.

A continuación, la animación elegible al Ariel 2026:

Cortometraje de animación

Azulesepia (Dir. Luis Manuel Villarreal, México)
Desdoblándome (Dir. Natalia Pájaro, México)
Las manzanas no flotan (Dir. Marina Castañón, México)
Te prometo violencia (Dir. Juan María León Piña, México)
Teatro secreto (Dir. Diego Martínez, México)
Un paseo para Emilio (Dir. Miguel Anaya, México)
Un siglo (Dir. Héctor Eduardo Paniagua Torres, México)
Una parvada de estruendo (Dir. Mariana Mendívil, México)
Wing Shop (Dir. Gabriela Rojas, Sascha Schmit, Andrea León, México)

 

Largometraje de animación

La gran historia de la filosofía occidental (Dir. Aria Covamonas, México)
Soy Frankelda (Dir. Arturo Ambriz, Roy Ambriz, México)